Según algunos comentarios que leí de los compañeros, la trayectoria docente no ha sido fácil, pero si llena de aventuras y de aprendizaje indudablemente.
Inicie en el mundo de la docencia en nivel medio superior hará próximamente 8 años, fue un 4 de octubre del 2002. Ya he comentado en mi perfil que estudie la carrera de Lic. En economía. Las materias que me asignaron en ese período fueron: Administración de recursos humanos y seguridad social. Recuerdo haber iniciado mis clases con una dosis grande de entusiasmo y una aún más grande de ilusión. Los grupos eran de 35 alumnos en promedio, digamos una media permitida. En mi primer día de clases me mostré una mujer segura y capaz de impartir la materia, les definí los criterios de evaluación, les dije la forma en que trabajaríamos. De inicio todos los jóvenes estaban atentos, se mostraron respetuosos, fue un día para mi muy satisfactorio. A la semana de clases me sentía satisfecha con mi trabajo. Sin embargo, luego empezaron las comparaciones con la profesora a la que yo iba a remplazar, empezaron muchos reclamos, inconformidades. Traté de integrarme a ellos, sin embargo, al parecer yo no tenía nada que ver con el prototipo de maestra que habían tenido ellos ya por un mes y medio. Trabaje con gusto, haciendo mi mejor esfuerzo, pero, cuando se llegaron las evaluaciones docentes todos los jóvenes me pusieron cinco, leí sus comentarios y no eran muy gratos: no le entendemos, su vocabulario es muy rebuscado, es muy seria no convive con nosotros, no nos pone ejemplos prácticos, es muy soberbia, es presumida no es como nuestra profesora entre otros. Quedaba aun un mes de clases, al leer sus comentarios platiqué con ellos, les contaba alguna anécdota, explicaba cada concepto que yo antes daba por hecho que lo conocían. Cuando se llegó el final de semestre, creo que me había integrado un poco mejor al grupo, hicimos un convivio, les tome fotografías, que aun conservo digitalmente.
El aprendizaje que me dejo mi experiencia fue la importancia del dialogo, también, de romper el hielo en un grupo antes que llevar a cabo un prototipo de planeación, lo fundamental que es la convivencia, etc. En aquel entonces yo era una persona muy formal, cumplía mi labor, pero no me daba un espacio para la interacción con ellos, me refiero, contar un chiste, hacer algún comentario, dejar que ellos comentaran algo extra clase. Como nos comenta la lectura se aprende a ser profesor por ensayo y por error. No obstante, si vivimos cien años, no llegamos a realizar nuestra labor de manera excelente, ya que siempre hay algo que aprender ya sea de nuestra propia asignatura, de nosotros mismos y de los estudiantes.
Se comentó que en nuestra clase también hay que divertirse, claro, en muchos casos se habla de “Aprender jugando”. Como bien lo cita nuestro libro mayor, la Biblia hay tiempo para todo, para la reflexión, para la integración, para la interacción, comunicación, para el aserto, para el error, etc.
También en la lectura se comenta que es un sitio donde aprendemos, compartimos nuestro tiempo, el afecto con los demás y donde siempre habrá alguien para sorprenderte y emocionante. Estoy en total acuerdo con lo que se escribe al respecto. Solemos sorprendernos no solamente de los demás sino en algunos casos de nosotros mismos, de lo que somos capaces de hacer o realizar y que no nos habíamos dado cuenta.
Continuando con mi narración y aventura como docente. Fueron transcurriendo los días, meses, de tal forma que cuanto terminé mi primer año, ya me iba mejor en mi labor, cada momento, cada día que pasaba aprendía algo nuevo. Hoy en día disto de ser perfecta sin embargo recuerdo varios detalles que con el tiempo he ido superando tal es el caso de: caer en el juego de alguna conversación de ellos, es decir, muchas veces comentan algo para que nosotros sigamos con la temática y desviar de esa forma la clase, nunca ponernos al tú por tú o su altura. Año tras año que me toca impartir la materia de filosofía, de manera muy amigable hago leer a cada uno de los alumnos un libro, en el transcurso de un semestre. Presto 18 libros aproximadamente y recupero la mitad, la verdad no tiene importancia el regreso de los libros, puesto que el conocimiento y el gusto que puede propiciar en ellos la lectura no tiene precio.
Se comenta de igual manera el valor de la reflexión: Observo que es un habito que no solemos desarrollar los mexicanos en etapas tempranas del niño, y lo cual no es común en las etapas posteriores, por lo que, es importante cuestionarles, hasta lograr que comprendan el sentido de la materia y el sentido de algunas cosas del entorno que los rodea.
Al inicio de cada clase, suelo iniciar con una cápsula de cultura general o una frase celebre, al inicio solía no interesarles a los alumnos, sin embargo, por costumbre o otra razon poco a poco les fue interesando de tal manera que, si algún día se me olvida hacerlo, rápido ellos se dan cuenta. Esto contribuye, a la reflexión y simultáneamente junto con la materia correspondiente vayan abriendo su mente a otros tipos de conocimiento. Cuando en la evaluación docente comentaron: la maestra nos habla de cosas bien salidas…tiempo después: con la maestra aprendemos aspectos que nos sirven para nuestra vida.